• Jose O. Sala
  • 6 May, 2013

Tango que me hiciste mal… y sin embargo, te quiero !… Parte 4

…En las décadas 1930 /1950, el “tango” entra en una etapa de gloria donde lo sautores y compositores escriben obras inolvidables ejecutadas por las mejores orquestas del momento. Fue la época de la poesía de Discépolo, Manzi y Expósito, de escuchar cantar a Casal, Berón y Marín y de las orquestas de Troilo, Pugliese, De Ángelis y Francini-Pontier, que tenían sus propios seguidores.

Elfamoso “Tango Bar” reunía diariamente a gran cantidad de fanáticos y las emisoras de Buenos Aires y las principales ciudades del interior, cubrían su programación con la actuación de renombrados intérpretes.Horacio Salgán, Héctor Varela, Juan D’Arienzo, Domingo Federico, Luis Chera, Alfredo Gobbi, Héctor Garró, Miguel Caló, Domingo Sala, y muchos más, con cantores de la talla de Edmundo Rivero, Mario Garcés, Ricardo Argentino, Alfredo Beluschi, Enrique Campos, Carlos Yanel (Siro San Román),el “Polaco” Goyeneche….

En 1946, la OrquestaTípica del Maestro José Sala y sus vocalistas Mario Garcés y Ricardo Rojas, es contratada por la famosa “Radio Belgrano”, en cadena con L.T.8 de Rosario y las emisoras del interior del país. Actúa, además, en el “Luna Park”, en el “Tango Bar” y en otros medios de la Capital Federal.

En Rosario, se realiza el más grande y espectacular evento de la música local, con motivo de la despedida al Maestro José Sala. “El baile que no se olvidará jamás”… se llevó a cabo en el Teatro Colón con la actuación de los más renombrados intérpretes de la época.

En los ’40, el tango estaba por dondequiera que ibas y los programas en los auditoriums radiales con orquestas “en vivo”, competían en la obtención de mayor “rating”. ¿Quién no recuerda al “Glostora Tango Club”, por ejemplo?… y las grandes orquestas que actuaron en esos programas?…

En Rosario, las grandes Instituciones Deportivas, como Gimnasia y Esgrima, Newell’s Old Boys, Club Provincial, contrataban grandes orquestas típicas para amenizar sus bailes. Los “Bailes Blancos” del Club Regatas y del Rowing Club, naturalmente competían en esas contrataciones. En los barrios, Instituto Tráfico, Velocidad y Resistencia, e infinidad de otras entidades sumadas a los clubes y asociaciones del interior, organizadoras de “fiestas patronales”, también se anticipaban en realizar sus selecciones. Y el tango era el “rey” de los escenarios de todo el país.

Las orquestas realizaban giras por el interior de las provincias vecinas y las cancionistas y vocalistas, emocionaban con sus interpretaciones al público que colmaba las instalaciones de los salones decorados para la ocasión.

“Yo te evoco, perdido en la vida,
y enredado en los hilos del humo,
frente a un grato recuerdo que fumo
y a esta negra porción de café.

¡Rivadavia y Rincón!… Vieja esquina
de la antigua amistad que regresa,
coqueteando su gris en la mesa que está
meditando en sus noches de ayer.

¡Café de los Angelitos!
¡Bar de Gabino y Cazón!
Yo te alegré con mis gritos
en los tiempos de Carlitos
por Rivadavia y Rincón….
¿Tras de qué sueños volaron?
¿En qué estrellas andarán?
Las voces que ayer llegaron
y pasaron, y callaron,
¿dónde están?
¿Por qué calle volverán?

Cuando llueven las noches su frio
vuelvo al mismo lugar del pasado,
y de nuevo se sienta a mi lado
Betinoti, templando la voz.

Y en el dulce rincón que era mío
su cansancio la vida bosteza,
porque nadie me llama a la mesa de ayer,
porque todo es ausencia y adiós.”
Año 1944 “Cafe de los Angelitos”.
Tango, Música y Versos José Razzano y Cátulo Castillo.

Todavía suenan los acordes de las orquestas, impulsadas por creaciones de tantos autores y compositores que, garabateados en la mesa de algún café, dieron color… vida a música y versos trasnochados…

“De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan…
La ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después viviendo
igual al mío…
Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros:
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor.

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja…
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía… dados… timba…
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.
Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas:
(José, el de la quimera…
Marcial, que aún cree y espera…
y el flaco Abel que se nos fue
pero aún me guía….).
Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño,
nací a las penas,
bebí mis años
y me entregué sin luchar.

Año 1948 “Cafetín de Buenos Aires”, Tango,
Música: Mariano Mores / Versos: Enrique Santos Discépolo.

…Continuará…

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